Zocodover. Homenaje Comuneros 2011

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domingo, 6 de noviembre de 2016

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

La Rioja es Castilla desde hace más de 900 años.

 Publicado en  http://marioblancov.es/la-rioja-es-castilla/

la Rioja, esa sucesión de valles en torno al río Ebro, fue primero poblada por tribus relacionadas en mayor o menor medida con los vascones. La proximidad, y mejor comunicación, hizo que tras la conquista del Islam y la posterior reconquista, el primer reino cristiano que puso sus pies esta tierra fuera el reino de Pamplona, primero, de Navarra después. También hay quién lo llama Reino de Nájera-Pamplona, porque los reyes de Navarra están enterrados en Santa María la Real de Nájera, y porque uno de estos reyes trasladó su corte a Nájera…bueno. Cada uno llama a las cosas como quiere.

El caso es que antes del año 1.100 la región situada entre los Cameros y el Ebro pasa bajo dominio castellano. No es que Castilla no hubiese tenido ya influencia en la región, pero a partir de entonces La Rioja será para siempre castellana, aunque el pasado navarro nunca se borró del todo.

bandera de castilla
Bandera de Castilla

bandera de la rioja
Bandera de La Rioja (Roblanvera) sin escudo.
rueda de Alfonso XI
Rueda de Alfonso XI que se encuentra en el archivo del monasterio de San Millán, patrón de Castilla.

A ello contribuyó además la especial configuración geográfica de La Rioja. La Rioja, junto con Cantabria, son las únicas provincias castellanas que no son de la meseta, lo que se nota en las comunicaciones. Es de entender en que en el siglo XI un viaje de Logroño a Burgos fuera bastante más complejo que de Logroño a Pamplona. En todo el oeste y sur de La Rioja las montañas nos aislan de la meseta, lo que supone un problema. Tan solo bordeando el Ebro y entrando por La Bureba se tiene una ruta sin demasiadas complicaciones orográficas, aunque tampoco estamos exentos de ellas, como prueba el desfiladero de Pancorbo, o la sinuosa zona del Alto de Altable desde la Rioja, camino precisamente de Pancorbo.
El caso es que La Rioja se convirtió, mire usted por donde, en cuna de la lengua castellana, y lo fue, no creo que se casualidad, por o gracias a la “lingua navarrorum” que todavía se hablaba en gran parte de la región, es decir, al vascuence y al euskera. El castellano toma muchos elementos prestados del vascuence, y lo hace porque la zona en la que nace está en contacto directo con esta lengua.
La pertenencia de La Rioja a Castilla queda reflejada a lo largo de los siglos entre otras cosas en la heráldica riojana. Escudos de localidades como Santo Domingo de la Calzada, Alfaro o Haro llevan elementos típicamente castellanos, como el rojo carmesí, el castillo, o los dos juntos.
Escudo de Santo Domingo de la Calzada Castilla
Escudo de Santo Domingo de la Calzada. Castilla, León, y el motivo propio de la localidad.
Escudo de Haro Castilla
Escudo de Haro. El típico pendón castellando flanqueado por dos ¿leones?
Alfaro es la llave de Castilla
Escudo de Alfaro, clavis castellae, o llave de Castilla.
Escudo de Alfaro, el pendón castellano y una llave ¿puerta de Castilla? No en vano es la primera ciudad castellana entre Navarra y Aragón

Escudo de Nalda.
Escudo de Nalda, en el valle del Iregua.

Escudo de Ausejo.

Escudo de Quel.

San Millán, patrón de Castilla.
Bandera de San Millán de la Cogolla. San Millán es el patrón de Castilla.

sábado, 10 de septiembre de 2016

La Cultura del Olvido

Publicado originalmente en http://nacioncarmesi.blogspot.com.es/

Me parece estupendo que la inmensa mayoría sea experto y practicante de culturas y tradiciones foráneas, todo saber es positivo y no ocupa lugar. Lo que no me parece nada bien es la absoluta ignorancia, y en muchas ocasiones el desprecio, que existe sobre la cultura, tradiciones e historia de la tierra que uno pisa, en la que se nació. Esos expertos en cultura extranjera poco saben de su país, más que se llama España, y de su historia los cuatro datos sobre la Guerra civil repetidos hasta la saciedad de manera partidista. De Castilla aún se sabe menos, a la mayoría le suena a pasado, pueblo y rancio. En absoluto es pasado y mucho menos rancio, pero me encanta que se asocie con pueblo, por más que de nuevo se haga de manera despectiva y peyorativa. El pueblo es nuestra esencia, nuestras raíces y dónde realmente estamos en conexión con los nuestros y con el mundo que nos completa, con su flora y fauna, no ese mundo artificial y estresante, de humo, asfalto, gritos y carreras con el que nos castigamos día a día.

Esa moda de vivir de espaldas a lo que somos, de despreciar la cultura, tradiciones propias, el legado de nuestros mayores y antepasados, me produce una profunda rabia, pena y desazón. Y no es algo que nazca de un pensamiento reflexivo sino de un sentimiento profundamente visceral, pues lo siento cómo una claudicación hacía las imposiciones consumistas, elevar a la categoría de digno lo que sólo es banal y transitorio, y significa una traición y desprecio por los que nos precedieron, dejaron en esta tierra su sudor y su sangre para que nosotros podamos estar hoy aquí. Nuestros mayores, nuestros antepasados, borrar de un plumazo su legado, su lucha, su historia, cómo si nunca hubieran existido y nosotros no fuéramos parte y consecuencia de que ellos estuvieron aquí antes que nosotros. Considero un deber moral defender su memoria y su legado.

https://www.facebook.com/El-flamenco-NO-representa-a-España-121318274706107/?fref=ts

Por otro lado están los que se creen expertos en la cultura de su tierra, que la asocian con el sol, los toros y el flamenco, legado muy efectivo, a tenor de los excelentes resultados, de la imagen que el ministro de turismo del régimen Manuel Fraga quería vender de España en el extranjero, y que los españoles tan bien hemos asimilado y difundido.

Parece ser que en este país no existe más cultura e identidad que la andaluza, y que el resto de regiones, por históricas que sean, no tienen cultura ni identidad propia, y mucho menos trajes típicos y folclore tradicional. Por poner uno de los ejemplos más sangrantes, es muy habitual ver en cualquier romería castellana, el típico sombrero cordobés y hasta el traje de faralaes sevillano.

Unos y otros miran hacia otro lado, colaboran a que la cultura autóctona muera perdida en la memoria de los pocos mayores que aún atesoran ese gran tesoro, mientras ejecutan perfectamente el papel asignado, su papel de ciudadano conveniente, consumidor de modas, tópicos y cultura ajena, fácilmente influenciable. Cambiando modas y tendencias se altera la percepción social, la opinión pública e incluso el voto.

Un pueblo con identidad, conocedor y orgulloso de su historia y tradiciones, es un pueblo fuerte, culto y difícil de engatusar con caramelos consumistas. Eso, por supuesto, no interesa.

Ojalá llegue al fin el día en que los españoles, y sobre todo los castellanos, se liberen de complejos, del letargo identitario autoinducido, se arranquen los pines y los postizos de modas y tendencias artificiales, y busquen su verdadera esencia, su verdadero yo.

Ojalá llegue al fin un día en que los españoles, y sobre todo los castellanos, puedan acceder, conocer y aprender su cultura y sus tradiciones, jota, dulzaina, seguidillas..., de manera tan sencilla cómo lo pueden hacer con las foráneas y las impuestas moderneces, zumba, gimka, capoeira, salsa...

Ojalá llegue el día que nuestros hijos puedan conocer y sentirse orgullosos de su identidad cultural , de la gran historia que atesora la tierra de sus abuelos, una de las más grandes de la historia. No los convirtamos en individuos clonicos, vacíos, sin herencia cultural ni identidad, meras copias en serie de ajenas modas que otros nos imponen, y todo por los estúpidos complejos, la desidia y la comodidad de sus padres. No les privemos de recibir el gran tesoro cultural del que son merecedores, no nos convirtamos en los responsables de que, una herencia tan extraordinaria, cuidada, valorada y transmitida durante siglos, y generación tras generación, se pierda en el olvido.

"Sólo se protege lo que se valora, sólo se valora lo que se conoce." Asociación Socio-Cultural Castilla.


lunes, 1 de agosto de 2016

Agujero negro de las Castillas

Llevo un tiempo dándole vueltas a esta entrada. Va de lo de siempre, de Madrid.Para cualquier castellanista con dos dedos de frente Madrid debería ser la piedra angular, por su peso económico y demográfico. Porque sin Madrid, a ver si nos enteramos, señores del castellanismo político, no hay Castilla posible. Y sin Castilla, no habrá España posible, o al menos equilibrada y simétrica. Ni república, ni Reino, ni leches en vinegar. 

Madrid tendría que haber sido el motor no sólo del Estado español, sino de las Castillas. No vamos a volver a lo de siempre, al por qué se nos sacó a los madrileños (entre unos y otros) de nuestra región natural, geográfica e histórica, Castilla la Nueva, aludiendo a "razones de Estado", socioeconómicas, etc. (1) No sé quién decía que tristes tiempos eran aquellos en los que había que defender lo evidente. Vivimos en tiempos de engaño universal, y como dijo Orwell, en estos tiempos decir la verdad resulta un acto revolucionario. 

Evidentemente si se desgajó a Madrid de su región histórica fue por motivos poderosos, o mejor dicho, por intereses poderosos de grupos poderosos. Y por eso los castellanismos y el sentido común no lo tienen fácil. Llevan 30 años comiéndole el coco a la gente, dentro y fuera de esta provincia, vía medios de "comunicación", enseñanza, etc etc, de tal modo que a los pocos que defendemos la castellanidad de esta comunidad, (2) se nos ve como radicales, marcianos, frikis y cosas peores. 

So pena de repetirme, recordaré varios hechos demostrados:
 1) Desde su reconquista en el s. XI por las huestes de Alfonso VI hasta 1983 Madrid y sus tierras circundantes ha sido tierra castellana y no ha sido otra cosa. Nadie lo puso en duda, ni siquiera en el s. XIX, la segunda república, el franquismo, ni con Austrias ni Borbones. Claro está que siempre está el listo que nos dirá que vivimos en el pasado, o que esa castellanidad es algo de los "libros de Historia" (ese mismo listo que luego se mofa de los estadounidenses por "no tener Historia") . ¿Por qué se silencia esta parte de nuestra Historia? ¿Por qué se disfraza de eufemismos ("los cristianos reconquistaron Madrid" por ejemplo;  Castilla y castellano son palabras tabú) ? ¿Por qué en contadas ocasiones se les escapa algo así en Telemadrid? ¿por qué se omite toda relación con nuestra tierra en atlas, guías, libros escolares? Quizá por el mismo motivo por el que el escudo de la Comunidad de Madrid está ausente ya de todo edificio público desde hace unos años. Medítese.


2) Pasando unos días en la zona de Talamanca del Jarama/Algete, vuelvo a constatar la inexistencia de ninguna barrera física, geográfica o natural entre dicha zona y la campiña de Guadalajara (como no la hay entre Seseña y Aranjuez, la Sagra madrileña y la toledana, o Alcalá de Henares y la Alcarria arriacense...) , El mismo campo, el mismo paisaje, el mismo clima. Ah, pero por obra y gracia de un señor del s. XIX y la voluntad de unos políticos de la oligarquía del s. XX oh, somos identidades distintas, y a este lado de la "raya" se respira la multiculturalidad, el españolismo olé y el cosmopaletismo.

3) A diferencia de un ciudadano del Londres inglés, británico y cosmopolita, o de la Barcelona catalana, española y cosmopolita, el madrileño medio es un ser ajeno a todo lo que pasa a 60 km de la metrópoli. Han conseguido entre unos y otros que este "ciudadano del mundo" (o más bien del inframundo) se interese más por lo que sucede en NYC, Tahití o en una playa alicantina que en sus provincias limítrofes (3) 

4/ Lo de España no tiene parangón en Europa: la 4ª ciudad en población del continente está a tan sólo 90 y algo Km. del mayor desierto demográfico de Europa. Si lo veís lógico o normal, es que estáis más lobotomizados de lo que creéis. Aquí nos tiramos horas en metro, nos asfixiamos de superpoblación, teniendo provincias vacías prácticamente alrededor, con abundancia de agua (4), recursos naturales, etc.  etc. Suma y sigue de despropósitos.

En fin, que Madrid, para sus provincias hermanas, es polo de desarrollo , pero menos de lo que hubiese sido en caso de haber constituido una misma entidad administrativa. Los mismos que hablan de eliminar fronteras, de mercados únicos, etc, han consolidado fronteras entre Madrid y su Hinterland. Por contra, Madrid, desde el s. XX es un agujero negro que ha absorvido a la población y recursos de Segovia, Ávila, Guadalajara, Toledo...convirtiendo a los antaño orgullosos y dignos castellanos en unos seres prepotentes y sin identidad. Como leí hace años en un foro de internet "...Madrid es una comunidad vampira que drena todo lo que hay a su alrededor perjudicando enormemente a Castilla..."

Pero el separatismo madrileño no sólo ha puesto la puntilla a Castilla, sino al propio Madrid, que a fuer de dar la espalda a los "paletos" está limitando su propio "espacio vital" si me permiten un término demonizado pero que refleja las limitaciones territoriales y de todo tipo de este invento. 

Vivimos en un absurdo, en el que los jóvenes de Guadalajara estudian en Alcalá de Henares o los de Ciudad Real en Madrid, en el que la fábrica de la cerveza-enseña madrileña se traslada a Azuqueca de Henares (Guadalajara), en el que muchos/as madrileños viven en Seseña, Carranque, Toledo...Un absurdo en el que el madrileño medio que pide derribar la valla de Ceuta ve como lo más normal una valla mental, administrativa, política, entre Valdemoro y Seseña. (5) 

Estoy convencido que tarde o temprano, por pura lógica socioeconómica, y por mor de la extensión del área metropolitana matritense, volveremos a ser un uno madrileños, toledanos, arriacenses...sea en una provincia, mancomunidad o lo que sea. 

El problema es el que en una charla en un centro cultural puso de manifiesto un joven: "si no recastellanizamos Madrid, se madrileñizará Castilla". Y si esa "madrileñización" supone volverse un borrego que bala al son que marca el mundialismo, un esclavo feliz sin identidad (6) y sin raíces, un individuo acrítico útil al gran Capital, pues yo me apeo. Espero no ver ese día. Lucho con todas mis fuerzas desde los pocos resquicios que nos deja este sistema. Pero espero no ver ese día. O que antes caiga el Meteorito, Deo Volente.

(1) Quien esté interesado, que busque en Internet información sobre el proceso autonómico en Castilla la Nueva, es decir, cómo se "inventaron" Castilla-La Mancha y Madrid. Entre otros, https://youtu.be/xFaqlz8Wfks
(2) Comunidad inventada en 1983 sobre una provincia cuyos límites "inventó" Javier de Burgos en 1833, en muchos casos sobre tierras de Segovia y Toledo. Véanse Atlas y libros de Historia.
(3) perfecto, somos una isla, un oasis en mitad del desierto castellano: cuando la harina de nuestro pan es de Aranda, el agua que se bebe en Alcalá es del Sorbe, provincias como Segovia, Toledo o Ávila dependen económicamente de la megalópolis. 
(4)Aunque gracias al Trasvase Tajo-Segura buena parte de esos recursos hídricos se destinan a regar huertas lejanas, resorts y campos de golf en Murcia.
(5) Ya se ha visto que el humo del cementerio de neumáticos de Seseña no entendía de fronteras autonómicas. Gracias a Dios que el viento no lo trajo a la metrópolis, con las consecuencias para la salud que esto hubiese acarreado. Y otro día hablamos del basurero nuclear de Villar de Cañas (Cuenca), a menos de 100 Km de la capital del Imperio (¿cuántos madrileños conocen ese riesgo? Si lo comparamos con la preocupación por cosas como vertidos en costas gallegas u hoteles en el desierto de Almería, podemos colegir que realmente nos informan de lo lejano y no de lo cercano. Y tampoco parece que nos importe mucho que nuestros hijos puedan sufrir secuelas por un accidente nuclear. Pues ala, borreguitos, todos a limpiar playas de comunidades autobobas que nos odian)
(6) Como suele recordar un viejo amigo, a los esclavos recién llegados al continente americano lo primero que les prohibían era su idioma, sus bailes, sus costumbres, su religión. Privándoles de su identidad, les era más fácil esclavizarles. Caray, qué paralelismos. Sólo que hogaño, no se utiliza el látigo y el rifle, sino la televisión y la escuela.




Monumento a Alonso de Arreo y otros comuneros madrileños en Navalcarnero (Madrid)







































































sábado, 30 de abril de 2016

Ni castellanos ni Castilla, ni españoles ni España: Renegados de su tierra


 Publicado originalmente por Eduardo de Prado Álvarez

Le preguntaron en el diario 'La Vanguardia', hace unos días al director de películas, y director de "Ocho apellidos vascos", Emilio Martínez Lázaro, madrileño él:
--¿Y para cuando "8 apellidos castellanos"?
Se salió por la tangente.
Obvió la palabra Castilla, a la que parecía tener alergia, y
empezó a hablar de Madrid, de los madrileños. Y esas cosas de los intelectuales de ahora. Y que Madrid no daba para una película así.
Castilla para ellos, no existe.

Y se me vino a la mente este acertado y certero pensamiento. ¿En qué se diferencian los intelectuales catalanes, los vascos y los castellanos?
- Los catalanes: hablan mucho y bien de Cataluña, hacen ver que les cae bien el País Vasco y por lo general o denostan o muestran gran distanciamiento hacia España y lo español (de Castilla, por cierto, no saben nada o lo aparentan; o la confunden con España).
- Los vascos: hablan mucho y bien de las Provincias Vascas y de 'Euskadi', hacen ver que les cae bien Catalunya, sobre todo los separatistas catalanes, y por lo general o denostan o muestran gran distanciamiento o ignoran a España y lo español (y de Castilla o no saben nada o la confunden con Burgos y Valladolid).
- Los castellanos, sobre todo los madrileños: hablan mucho y bien de las Provincias Vascas y de Euskadi, hacen ver que les caen bien y que admiran profundamente Catalunya/Cataluña, sobre todo a los separatistas catalanes, y quedan epatados por el 'Fet Diferensial català' ; y presumen siempre que pueden de 'hablar un poco en la intimidad, y entender muy bien el catalán'. Y por lo general o denostan o muestran gran distanciamiento de la Historia de España, e ignoran lo que España sea en la Historia. 

Y ellos son madrileños y universales. 'Ciudadanos del mundo' (sic) dicen. Aunque no exista ni haya existido nunca tal ciudadanía 'universal' o 'del mundo'. ¡Que vayan a China, a Rusia, a Irán, Irak, Siria o la India a 'ejercer sus derechos'…. y verán !!

(Ah: De Castilla, o no saben nada o la identifican sólo con Burgos y Valladolid).

O sea, que son bastante parecidos y que realmente son intercambiables, en tanto que todos 'progres' y 'antiespañoles' e IGNORANTES de CASTILLA y lo castellano.

Es lo que hay.- Enero de 2016.

 Y otro que tal baila. Sólo que este, andaluz renegado que va de madrileño:

http://www.mediterraneodigital.com/sociedad-y-tiempo-libre/ultimas-noticias-sociedad-y-tiempo-libre/el-actor-juan-diego-soy-madrileno-pero-me-siendo-independentista-catalan.html

viernes, 1 de abril de 2016

Sobre el Origen de Fueros y Privilegios

Publicada en enero de 2016 en


http://voz-castellana.blogspot.com.es/2016/01/sobre-el-origen-de-fueros-y-privilegios.html
El fuerismo del siglo XIX y posteriormente el nacionalismo vasco sostuvieron la teoría de que los fueros derivaban de las libertades ancestrales y de los usos jurídicos espontáneos de los vascos de tiempos inmemoriales y que los señores y los reyes no hicieron otra cosa que confirmarlos porque así se les exigía como requisito para aceptar su autoridad. En rigor, esta visión idealizada y mítica de los fueros surgió en el seno de la pequeña nobleza derrotada por la alianza de la corona castellana y las villas a finales del siglo XV.
Jon Juaristi. Historia Mínima del País Vasco.


Para hallar el origen de las "asimetrías"  conocidas como fueros, debemos remontarnos hasta la Edad Media. En aquella época no existía el concepto de igualdad ante la ley que disfrutamos actualmente, y los monarcas y demás señores feudales concedían a voluntad mercedes y regalías a individuos, grupos sociales y territorios.  

Esta forma de proceder tiene su justificación. Y es que a pesar de sus amplios poderes y la discrecionalidad para utilizarlos, los reyes medievales rara vez tenían motivos para sentirse seguros en sus tronos. Estaban expuestos a que cualquier intriga palaciega, conjura nobiliaria o guerra desafortunada les dejara a ellos y a sus descendientes sin corona, y puede que también sin vida. Y ni que decir tiene que mantener ambas era el objetivo principal, cuando no el único, de todo soberano.

Por ello resultaba normal que con frecuencia buscaran ganarse  la lealtad de individuos y colectivos concediéndoles privilegios como títulos, rentas, y exenciones. Así, la regla básica a la hora de distribuir prebendas era que cuanto más se manifestase la debilidad del rey y más estratégica resultara la cooperación de determinados súbditos, mayores ventajas arrancaban estos.

Naturalmente, los beneficiarios no solían explicar el asunto de manera tan descarnada, sino que procuraban adornar la historia y pintarla con tintes heroicos y legendarios. Si la época se prestaba a ello, incluso echaban mano de la mitología. Tal es el caso de  Jaun Zauría, el fabuloso primer señor de Vizcaya, al que con objeto de ensalzar la posición de sus presuntos sucesores, algunos cronistas querían  hacer hijo de un duende y una princesa escocesa. Ya a mediados  del siglo XIX,  "El Vigilante Cántabro", contrario al mantenimiento de los fueros vascos, se expresaba así:
¿Quien ignora ya que el origen que se les atribuía fue lanzado al país de las fábulas desde fines del siglo pasado? ¿Que se fundaba en narraciones de autor de cuentos ridículos de duende íncubo, que sacó gravida a una princesa errante, como las hadas, en las altísimas montañas vascongadas, y que las olas habían lanzado a sus costas? En el reinado de Carlos III algunos sabios de la Academia de la Historia desmoronaron este edificio levantado sobre los duendes y las hadas; en el de Carlos IV acabó de venir a tierra; y en las dos restauraciones de Fernando VII brilló sobre sus ruinas la luz de la sana crítica y de la verdad; poniendo fuera de combate las exageradas pretensiones de los que se atribuían el origen de los fueros a una soñada e imposible independencia y soberanía. 
Besamanos de las Juntas de Vizcaya a Fernando el Católico en 1.476, tras la jura de los fueros. Obra de Vazquez de Mendieta (1.609)

No siempre los privilegios se concedían a cambio de lealtad militar. También las peculiaridades  de una zona animaban a los soberanos a hacerlo. Por ejemplo, es conocido que los habitantes de Leitariegos estaban exentos de tributos y servicio militar a cambio de mantener una hospedía para los viajeros que atravesaban el puerto, así como de salir a buscar a los que se perdieran durante alguna de las frecuentes nevadas.  El escritor y filólogo vasco Jon Juaristi describe así la situación:
Los fueros medievales son privilegios concedidos por los reyes y por los señores a villas, estamentos y comarcas, por motivos diversos y con diferentes propósitos. Hubo fueros para hidalgos y fueros para villanos, fueros para estimular determinadas actividades económicas o para impedirlas. Las fundaciones de villas iban generalmente acompañadas del otorgamiento de un fuero a sus moradores, porque la economía de las villas representaba una fuente de ingresos fiscales para la corona y los señores, mientras la pequeña nobleza que dominaba los campos estaba exenta de impuestos. 
Refiriéndose en concreto al País Vasco y Navarra añade:
Además de los fueros  de villas, existían en la Vasconia medieval fueros estamentales (de hidalgos), corporativos (de ferrones y mareantes) de castas (fueros particulares para judíos o mudéjares), eclesiásticos, etcétera. Lo característico del entramado jurídico medieval fue una enorme dispersión. No hay  nada parecido a una legalidad uniforme. El llamado fuero viejo de Vizcaya, que regía en la tierra llana, era un fuero de hidalgos, de codificación tardía (siglo XV) y, por supuesto, no se aplicaba a los labradores, que carecían de privilegios. Hasta las codificaciones forales del siglo XIV no existieron fueros provinciales, los llamados fueros nuevos que, como se verá, tienen carácter y función muy distintos de los privilegios medievales.
Y en lo concerniente a las juntas de gobierno de Vizcaya, Guipúzcoa o Álava, que tienen su origen en esa misma época:
Las instituciones representativas de los territorios aparecen históricamente en conexión directa con la conflictividad derivada de la dispersión foral. La visión romántica del fuerismo decimonónico contemplaba una Vasconia anterior a la Edad Media organizada en aldeas o "repúblicas" independientes cada una de las cuales se regia por su propia junta o "biltzar". Sobra decir que tal visión carece de fundamento. Las juntas no son anteriores al siglo XIV, y surgieron al mismo tiempo que otras estructuras afines en Europa occidental.
En cualquier caso, con el matrimonio de Isabel de Castilla y Fernando de Aragón  cambiaron muchas cosas en España. El rey Católico impuso la política exterior propia de sus reinos patrimoniales, para los cuales el principal enemigo era desde hacía centurias Francia. Castilla y la poderosa Francia, hasta entonces  aliados, se verían así arrastradas a dos siglos de continuas guerras. 

Cataluña y Vasconia, donde se encuentran los principales pasos para atravesar los Pirineos, se convirtieron en zonas estratégicas de primer nivel. Y fueron consiguientemente mimadas por los monarcas, para los que una rebelión en estos territorios, que inmediatamente recibiría el apoyo militar y económico del vecino francés, suponía la peor de las pesadillas. Por contra, una fuerte lealtad de sus habitantes, aunque fuera comprada a precio de oro, facilitaría tanto la defensa de la península en caso de invasión, como las expediciones a territorio enemigo.  

Las instituciones de Cataluña comprendían perfectamente las enormes ventajas que les ofrecía su situación geográfica. Se pone de manifiesto en un panfleto catalanista de 1.697 conocido como "Luz de la Verdad", en el que el protagonista, un tal Joan Roca, hace una encendida defensa de los privilegios de los que gozaba su tierra. Ante las quejas de sus compañeros por el diferente trato fiscal, compara a Cataluña con una muralla, en la que es justo y conveniente gastar el dinero del Estado, por mucho que no se reciba nada de ella: 
¿De qué aprovecha el muro a la ciudad? Mucho. ¿Qué saca la ciudad dél? Nada, antes gasta en conservarlo y con todo le es de provecho. ¿Por qué? Porque la defiende, pues así Catalunya por España, que aunque Magestad no sacase cosa della y gastase en conservarla, le es de provecho, porque es el muro de España.
He aquí pues la causa principal de que, al mismo tiempo que los fueros y particularidades  de la mayor parte de España languidecían y desaparecían, los de Vasconia y Cataluña se renovaran, reforzaran y adquirieran  mayor lustre y protagonismo. Naturalmente, y siguiendo esa misma lógica, cuando  Francia dejó de convertirse en el enemigo por antonomasia,  carecía de sentido la metáfora del muro. Y más aun cuando los ideales de la Ilustración y del liberalismo se extendieron, acorralando y eliminando las rémoras feudales, de las cuales una de las más sangrantes era la desigualdad legal de personas y territorios. Los países europeos fueron racionalizando su administración y equiparando la situación legal de sus ciudadanos y provincias.

Ilustración del diario republicano barcelonés "La Madeja Política". Una España revolucionaria tala el árbol de los fueros, que tiene la cara del pretendiente carlista y las raíces "Absolutismo", "Intolerancia" y "Fanatismo".
Pero naturalmente, y como cabía esperar, los beneficiarios hispanos de los privilegios se resistían con uñas y dientes a desprenderse de ellos. Después de siglos gozando de determinadas ventajas, nadie les iba a convencer de que éstas ya no tenían sentido.  Presentaron los fueros como derechos ancestrales, de origen cuasi divino, con preeminencia sobre cualquier otra legislación, y por tanto, absolutamente blindados e intocables. Que las desigualdades pudiesen suponer graves perjuicios o  evidentes agravios comparativos para con los vecinos era lo de menos. 

Sirva como ejemplo la situación del puerto cántabro de Castro Urdiales, cuyos comerciantes debían pagar impuestos a la importación de mercancías de los que sus competidores vizcaínos estaban exentos. Así rezaba una petición que los habitantes de la localidad elevaron a las Cortes
Los que suscriben, vecinos de Castro Urdiales, verían con honda pena la subsistencia y continuación de los privilegios de las provincias vascas. Hagan los representantes de la Nación que concluya de una vez para siempre el organismo y modo de ser de esas provincias y que igualándolas con las demás de España coadyuven a sobrellevar las cargas del Estado en la misma proporción. 
No es sorprendente que a lo largo del siglo XIX la defensa del fuerismo  encontrara eco y apoyo en los partidos españoles más refractarios a la modernidad: conservadores y carlistas Precisamente los que más se oponían a la libertad y la igualdad que preconizaban liberales y republicanos.   

Sin embargo, no puede decirse que aquella linea de argumentación, pese a estar basada como hemos visto en mitificaciones, inexactitudes y manipulaciones, no haya resultado tremendamente exitosa. Aun hoy se mantienen  privilegios en forma de concierto vasco y navarro. Y a juzgar por el interés con el que algunos, sobre todo desde Cataluña, pretenden convencernos de las "bondades" del federalismo asimétrico, no sería de extrañar  que, antes que desaparecer, dichos privilegios se extendieran a otras autonomías. Sobra precisar en que comprometida situación quedarían entonces los territorios "de segunda"... entre los que mucho nos tememos habrían de incluir a Castilla.

martes, 16 de febrero de 2016

Pobre Madrid, Pobre Castilla

«¡Pobre Madrid, la supuesta aborrecida sede del centralismo castellano! ¡Y pobre Castilla, la eterna abandonada por Reyes y Gobiernos! ¡Qué sarcasmo! Ella, despojada primeramente de sus libertades bajo el odioso despotismo de Carlos V, ayudado por los vascos, sufre ahora la amargura de ver cómo las provincias más vivas, mimadas y privilegiadas por el Estado le echan en cara su centralismo avasallador: vedla posternada y sumisa una vez más a los pies de sus ambiciosos explotadores, para quienes representa simple colonia industrial. Por acordarse demasiado de los demás, se ha olvidado de sí misma. Carece de carácter, personalidad y de elevadas aspiraciones.»

Palabras del inmortal científico Santiago Ramón y Cajal en su obra «El mundo visto a los ochenta años» (1939).